Hueman empieza aquí.
¿Qué es Hueman? ¿Por qué ahora? y... ¿qué no es?
¡Hola! Soy Luisma, la persona que está detrás de Hueman Sport & Talent.
Hay una manera de hablar del talento deportivo que se ha vuelto rutina. Habla de campeones, de mentalidad ganadora, de soft skills, de equipos de alto rendimiento. Convierte a personas con biografía en activos a colocar y promete cosas que nadie puede garantizar. Cuando llega al deportista de carne y hueso — el que tiene 22, 28, 35 o 41 años y se está preguntando qué hacer con su vida en cada una de esas etapas —, suele dejarle más solo de lo que estaba. Creo que eso es algo que tiene muchos puntos de mejor.
Hueman quiere empezar por intentar no hacer eso.
Es un proyecto nuevo, todavía a medio construir, que ayuda a deportistas a encontrar su espacio en el mundo laboral. No es una agencia de representación. No es una bolsa de empleo. No es coaching. No es venta de mentalidad de campeón. Es selección: el trabajo concreto y poco glamuroso de mirar trayectorias, formación y necesidades reales de empresas, y encontrar dónde encaja qué con quién.
Tiene un modelo de negocio sencillo: las empresas pagan cuando se cierra una incorporación. Los deportistas no pagan. Esa frase, escrita así, no resuelve nada por sí sola; lo que resuelve es la conversación que abre. Permite mirar al deportista sin pensar en venderle algo y permite mirar a la empresa sin disfrazar honorarios. Es una forma de quitar ruido de en medio. Creo que es transparente hacerlo y contarlo así.

¿Por qué ahora?
El cruce entre deporte y trabajo está mal explicado. Por un lado, las instituciones públicas avanzan en compatibilizar estudios y deporte, lo cual es bueno, pero el paso final al mercado laboral sigue sin resolverse. Por otro lado, hay un puñado de empresas que empiezan a entender que las personas que han competido aportan algo escaso, pero no tienen un canal de confianza para llegar a esas personas. Y en medio están los propios deportistas, que cargan con un currículum imposible de leer porque incluye diez, quince, veinte años de algo que el mundo laboral todavía no sabe nombrar bien.
No es un problema nuevo. Lo nuevo es que ahora se puede hacer algo concreto al respecto, sin necesidad de prometer cambios sistémicos ni de levantar una plataforma global. Basta con hacer bien una cosa: cuando entra un encargo de una empresa, encontrar a la persona que encaja; cuando una persona entra en ese proceso, ser honesto con ella sobre lo que hay y lo que no. Mi trabajo aquí es hacer una buena selección de deportistas.
¿Qué va a pasar aquí?
Este Substack va a hablar del cruce entre deporte, personas y trabajo. No estrictamente de empleabilidad — para eso ya hay quien hace listas de soft skills y otras características personales —, sino de lo que aparece cuando se mira con calma a la persona que ha vivido el deporte de competición.
Va a haber notas en primera persona, escritas por mí; análisis y conversaciones firmadas como Hueman; y un podcast, El show de Hueman, con perfiles de recursos humanos, psicólogos, sociólogos, deportistas y entrenadores que tienen cosas que decir sobre todo esto. La cadencia será quincenal. La duración variable. La voluntad, sostenida.
Lo que no va a haber: posts del tipo “tres lecciones que aprendí…”, frases hechas que pegan en redes pero no dicen nada, promesas de empleo garantizado, lenguaje de coach moivacional, ni el tópico de “fichar a un deportista para que motive al equipo”. Si alguna vez aparece algo así, me lo recordáis.
¿Para quién?
Para deportistas en cualquiera de los tres momentos que veo a menudo: quienes se incorporan tarde al mercado laboral por haber dedicado quince o veinte años a competir; quienes están todavía decidiendo qué estudiar y cómo compatibilizar; y quienes están atravesando una transición — retirada reciente, lesión larga, reorientación de carrera.
Para responsables de recursos humanos, hiring managers y fundadores que quieran entender qué aporta de verdad este perfil a su empresa, sin caer en el cliché.
Y para quien simplemente mira con curiosidad este cruce, aunque no esté implicado profesionalmente. También se aprende leyendo cómo otros piensan en alto.
Una nota sobre el nombre.
Hueman se llama así porque el proyecto esta fundamentado en las personas. No es marketing: es la única decisión que sostiene todo lo demás. Si esa frase desaparece, el proyecto se convierte en otra cosa. Probablemente, en una de esas iniciativas que ya existen y que no llevan a ninguna parte nueva.
Mientras eso no pase, aquí vamos a hablar de personas. Las que compiten, las que han competido, las que contratan, las que entrenan, las que estudian transiciones, las que cuidan la salud mental de los que rinden, las que están del otro lado del proceso de selección. Personas trabajando con personas. Es complicado y es interesante. Y por algún sitio hay que empezar.
— Luisma Valencia



